Protestas, gente en las calles, dirigentes estudiantiles que aseguran estar dispuestos a perder el año, con el único objetivo de conseguir que el gobierno los escuche, y postergue la legislación de la Ley General del Estado (LGE). Ley que propone mejorar la LOCE que actualmente rige el sistema educacional chileno.
Parece que 18 años de democracia ha surgido efecto en la ciudadanía, principalmente en los más jóvenes. Esto quedo demostrado el 2006 con la revolución de los pingüinos. Tal parece que no solo son una generación que se traga la cultura de lo desechable y paradójicamente esta nueva generación no solo han resignificado las tribus urbanas, sino que también nos han enseñado que el ciudadano tiene voz y una opinión y exige que se le escuche. En este caso con cuestionada la ley general de educación.
Es tan evidente que nuevamente nuestra apernada élite política legisla para el pueblo, por el pueblo, pero sin el pueblo. No se dan cuenta que ahora el ese pueblo que actualmente “dirigen” también exige sus derechos y quiere que se le pregunte sobre las leyes que finalmente van a regir sus vidas generando cambios que le atañen directamente.
Finalmente, este nuevo ciudadano quiere ser un actor activo de los cambios que regirán su futuro. Por lo que considero que estamos en medio de una gran revolución que se hace notar en protestas, foros en internet, y en periódicos ciudadanos y en todas las páginas en las cuales se les permite expresarse.


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